Lechoneras · Puerto Rico
Encargos de pernil sin coger el teléfono
Una lechonera no vende como un restaurante. Vende por peso, por encargo y concentrada en dos días. Las tres cosas se rompen por el mismo sitio: el teléfono.
Esta página es sobre eso. Si lo que buscas es que tu carta se vea bonita, hay opciones más baratas y las comparamos aquí.
Por dónde se va el dinero un sábado
El teléfono suena cuando hay fila
Sábado a la una, la fila dando la vuelta y el teléfono sonando. O sueltas la cuchilla o pierdes el encargo. Las dos cuestan dinero y la segunda no deja rastro: el que cogió ocupado llamó a otra lechonera y tú nunca te enteraste.
Los encargos en papelitos
Un nombre, una hora y tres libras apuntados en lo que había a mano. Se pierde uno y pierdes al cliente para siempre, porque llegó a buscar algo que nadie preparó.
Preguntar si queda
«¿Todavía hay pernil?» cuarenta veces al día. Cada una interrumpe a alguien que estaba haciendo otra cosa, y la respuesta ya cambió para cuando llega el cliente.
El que encarga y no aparece
Preparaste bandeja y media para alguien que no llegó. Un encargo pagado por adelantado no se cae, y el que lo paga sí aparece.
Cómo queda con el pedido por QR
- 1. El cliente abre tu carta. Desde el código pegado en el mostrador, o desde el enlace que pones en tu Facebook. No baja ninguna app.
- 2. Escoge cuánto y para cuándo. Libras de pernil, media bandeja o completa, con los acompañantes que tú decidas que van incluidos. Y la hora en que va a buscar.
- 3. Paga. ATH Móvil o tarjeta. El encargo queda confirmado y pagado antes de que tú muevas un dedo — el que paga por adelantado aparece.
- 4. Te entra escrito. Nombre, hora, cantidad. Sin papelitos y sin que nadie suelte lo que estaba haciendo para contestar.
Lo que no cambia: el que llega sin encargar sigue llegando y pidiendo en el mostrador como siempre. Esto no sustituye tu forma de vender — le quita de encima las llamadas.
Y en temporada
De noviembre a enero el teléfono deja de ser un teléfono y se vuelve una lista de espera. Con los encargos entrando escritos y pagados, lo que tú ves cada mañana es cuántas libras hay que tener listas y a qué hora las vienen a buscar — en vez de reconstruirlo de memoria y de papelitos.
Si vas a probarlo para la temporada, móntalo en octubre o noviembre. En diciembre no hay tiempo de aprender nada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo recibo encargos de pernil sin estar pegado al teléfono?
El cliente abre tu carta desde el código QR o desde el enlace que pones en tus redes, escoge cuántas libras quiere, la hora en que va a buscar y paga ahí mismo. A ti te entra el encargo escrito, con el nombre y la hora, sin que nadie tenga que coger la llamada. En hora de servicio esa es la diferencia entre atender la fila y perder la venta.
¿Se puede vender por libras y no por plato?
Sí. Un plato puede ser «Pernil por libra» con la cantidad que escoja el cliente, y el total se calcula solo. Lo mismo para bandejas: media bandeja, bandeja completa, y los acompañantes que vengan incluidos con el precio que tú les pongas.
¿Y si se acaba el pernil a las dos de la tarde?
Lo apagas con un toque desde tu celular y deja de aparecer en el menú al instante. Nadie puede pedir ni pagar algo que ya no tienes, que es justo lo que pasa cuando los encargos entran por teléfono o por mensaje y el que contesta no sabe lo que queda.
¿Sirve si solo abro los fines de semana?
Sí, y es donde más se nota. Puedes dejar el menú cerrado durante la semana para que no entren encargos cuando no estás, y abrirlo el viernes. El código QR impreso no cambia nunca aunque el menú abra y cierre.
¿Me sirve para los encargos de Navidad?
Es cuando más carga el teléfono. El cliente encarga su pernil con días de anticipación, escoge el día y la hora, y paga por adelantado — así el encargo queda confirmado y no se cae. Tú ves la lista de lo que hay que tener listo cada día en vez de buscar papelitos.
¿Cuánto cuesta y cuándo me conviene?
De $59.99 a $119.99 al mes, sin cargo de activación. Te conviene si pierdes encargos porque nadie puede coger el teléfono en hora pico o en temporada. Si tu problema es solo que la gente vea los precios, no te hace falta esto: con un menú digital de los baratos o con el código QR gratis que damos ya resuelves.
Pruébalo un fin de semana
14 días sin tarjeta. Si el sábado siguiente el teléfono sonó igual que siempre, no sigas — para eso son los días de prueba.